miércoles, 13 de abril de 2011

En carretera.

Entendí, como dicen por ahí, que la mejor forma de no hacerce cargo
de algo, es no tomarlo en mis brazos, no pensarlo en mi cabeza y no
quererlo.

No sé, pero sé que nada sé, sé que las ciscunstancias donde estoy
en este mismo momento sentado escribiendo esto, me han llebado a lugares
totalmente inexplorados, y creo creer que concuerdo con mi poeta favoríta,
Gabriella Mistral me decía que la experiencia es como un boleto de lotería
comprado después del sorteo... no creo en ella.

Estamos varados en medio de la caliente carretera, mi pies ya no sienten su
cancancio, mi espalda se tuerce cada vez más. Mi pelo, aquel largo pelo, ahora
me cubre el rostro, y la sangre con la tierra se fusionan para crear una atmosfera
perfecta de lo que soy.

Mis manos, mis humildes manos, y mis tiernos labios se condensan en mi cabeza,
creo que nada debió pasar, creo que la vida es un tonto juego que tarde o
temprano terminarás aburriéndote.

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